El 1 y 2 de noviembre, se celebra en México el Día de los Muertos que honra a los fallecidos. Es una costumbre que tiene sus raíces en las culturas indígenas, como los Aztecas.

Se trata de una celebración llena de alegría ya que se supone que durante estos días, los muertos abandonan la ultratumba y regresan a la Tierra para visitar sus seres queridos. Entonces, en todas las casas se montan altares llenos de ofrendas como comida y bebida, flores y velas, fotos y cruces, y lo más característico, las calaveritas, imagenes de cráneo, siendo la más popular la Calavera Catrina, figura creada por José Guadalupe Posada.

Parte de esa tradición es visitar los cementerios, que permanecen accesibles durante 48 horas, para colocar velas en las tumbas de los muertos y así iluminar el camino de regreso para las almas. Durante estos días, millones de personas, vestidas y pintadas como figuras mortales asisten a desfiles de ofrendas móviles en las calles, los mariachis tocan música por todas partes y el ambiente tiene un carácter excepcionalmente festivo.